Existen diferentes maneras de
llegar a la ciudadela desde Cusco. Dicha ciudad, colonial y encantadora, suele
ser el lugar donde todos los viajeros hacen base para iniciar la travesía hacia el emblemático destino. En
esta crónica voy a dar detalles de la opción que nosotras tomamos: el camino desde Hidroeléctrica. En otra entrada, que pretendo escribir a futuro, voy apuntar las otras maneras de arribar a Machu Pichu sobre las que me anoticié mientras viajábamos. Comencemos a caminar y a desandar los pasos dados en enero de 2019.
Llegar a Hidroeléctrica
La forma que nosotras optamos para dar inicio a nuestro proyecto implicó contratar en Cusco un servicio de transporte (vans, trafics) que llevan a los viajeros desde la ciudad imperial hasta lo que se conoce como Hidroeléctrica. El servicio ronda entre los 55 y 70 soles
(16,50 y 21 US$). Aquí se pone en juego la capacidad de regateo y búsqueda entre las innumerables empresas y personas que se nos van a acercar a
ofrecernos el viaje. Es interesante saber que el servicio se terceriza en unas
pocas camionetas que viajan hasta el lugar, así que es en vano buscar agencias de
las más caras o marketineras. (Sugerencia: ¡Evitar Day Expedition! Tuvimos una mala
experiencia con ellos).
En esas trafics se viaja alrededor de 6 horas. El camino, casi en su totalidad, se presenta seguro y por rutas apropiadas. Solo en el tramo de la última hora y media empieza a ser más imbricado, pues sube por la laderas de las montañas y la ruta se torna de tierra, con muchas curvas y contracurvas. Al respecto puedo deslizar que sufro de vértigo y que pese a que viajé del lado de la ventanilla de la van no sentí miedo. En parte porque nuestro conductor manejó siempre con cuidado y en parte, calculo, porque tomé unas benditas pastillas que se llaman “Soroche Pils” y que contrarrestan el malestar a las alturas (son de venta libre en cualquier farmacia de Bolivia o Perú y fueron mi solución mágica al malestar que sufrí apenas puse un pie a más de 3500 msnm) no dan sueño ni nada raro, aclaro.
En esas trafics se viaja alrededor de 6 horas. El camino, casi en su totalidad, se presenta seguro y por rutas apropiadas. Solo en el tramo de la última hora y media empieza a ser más imbricado, pues sube por la laderas de las montañas y la ruta se torna de tierra, con muchas curvas y contracurvas. Al respecto puedo deslizar que sufro de vértigo y que pese a que viajé del lado de la ventanilla de la van no sentí miedo. En parte porque nuestro conductor manejó siempre con cuidado y en parte, calculo, porque tomé unas benditas pastillas que se llaman “Soroche Pils” y que contrarrestan el malestar a las alturas (son de venta libre en cualquier farmacia de Bolivia o Perú y fueron mi solución mágica al malestar que sufrí apenas puse un pie a más de 3500 msnm) no dan sueño ni nada raro, aclaro.
Comienza la travesía
Hidroeléctrica es, como su propio
nombre lo indica, una central generadora de energía a partir de los rápidos del
río Urubamba. Se trata de una central que se encuentra a pocos minutos de Santa
Teresa, un poblado que suele ser lugar de estancia de muchos viajeros, sobre
todo mochileros. El poblado cuenta con aguas termales e infraestructura para
recibir turistas, según nos comentaron y verificamos al pasar por allí. Esto
es un dato a tener en cuenta y considerar si acaso se toma otra opción que
voy a explicar más adelante.
Una vez que se llega a Hidroeléctrica
solo resta predisponerse a comenzar la aventura. Las próximas dos horas, un poco
más o un poco menos según el propio ritmo de caminata, vamos vagar en paralelo
a las vías que unen esta central al pueblo de Aguas Calientes (también llamado
Machu Pichu pueblo).
Se descuenta que en todas las
épocas del año hay turistas y como cada vez más elijen esta opción es casi
seguro que el trayecto se realizará acompañados de un tropel de personas con nuestro mismo interés. Cuando las trafics nos dejen en el
lugar bastará entonces con seguir a los caminantes o, si ocurre lo inédito, y
estamos solos, dirigirnos hacia el puente que cruza el río, de allí a la caseta
de turismo donde nos registraremos, acto seguido, pediremos que simplemente nos señalen por dónde seguir. El camino
es muy pero muy sencillo, está delimitado y al comienzo hay carteles que nos
indican que nos encontramos a 13 km de Aguas Calientes, destino al que queremos
llegar.
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| Camino al margen de las vías |
Treekingpara iniciar con la magia
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| Referencia para saber que nos restan 9 km hasta Aguas Calientes |
Un dato interesante es saber que en el kilómetro delimitado como el 6,5 hay un puesto donde se venden bebidas y refrigerios. En realidad al comenzar el tramo hay varios comercios pero luego se espacian hasta desaparecer, por lo tanto encontrar este a poco más de la mitad de camino puede salvar a varios viajeros.
En el trascurso de la
caminata también nos vamos a topar con diferentes vertientes de agua cristalina donde podremos
recargar nuestras botellas de agua. Muchos turistas beben sin miedo alguno
y personalmente también lo hice, pero aclaro que contaba con una botella con
filtro especial, de ahí que ni lo dudé. En fin, estos pequeños espejos de agua son
excelentes para refrescarse.
Siguiendo con la caminata nos vamos
a encontrar con un túnel. Hay carteles que indican que no se puede pasar a
través de ellos por el riesgo que se corre de ser envestidos. De
allí que haya un camino alternativo el cual está debidamente indicado. Como al momento de
preparar mi viaje no había leído nada sobre esto yo opté por seguir las vías. Tenía miedo de tomar la opción sugerida por los carteles y luego no saber por dónde seguir.
Pasé rapidísimo y no con poco miedo porque estaba oscuro y llovía dentro (la humedad es tanta que se filtra por la roca y esto hace que llovizne). Una vez traspasado los pocos metros de este primer túnel me encontré con un segundo. Desde la entrada no veía luz alguna al final, por lo cual deduje que era más largo. Fue un mal cálculo; el túnel doblaba un poco y por eso no veía nada. No fue para nada extenso, aunque sí más que el primero. Al igual que el anterior también llovía dentro. Lo maravilloso fue que al salir mis ojos se encontraron con una postal que había visto muchas veces al planear el viaje: ¡el pueblo de Aguas Calientes a poca distancia! Así que cuando se topen con el primer túnel sepan algo hermoso: ¡Están muy pero muy cerca! Eso por un lado, y por otro: tomen el camino alternativo, es mucho más seguro y siguiéndolo entran a Aguas Calientes sin ningún problema, ya estarán a poquísima distancia.
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| Primer túnel e indicaciones que prohiben el acceso |
Pasé rapidísimo y no con poco miedo porque estaba oscuro y llovía dentro (la humedad es tanta que se filtra por la roca y esto hace que llovizne). Una vez traspasado los pocos metros de este primer túnel me encontré con un segundo. Desde la entrada no veía luz alguna al final, por lo cual deduje que era más largo. Fue un mal cálculo; el túnel doblaba un poco y por eso no veía nada. No fue para nada extenso, aunque sí más que el primero. Al igual que el anterior también llovía dentro. Lo maravilloso fue que al salir mis ojos se encontraron con una postal que había visto muchas veces al planear el viaje: ¡el pueblo de Aguas Calientes a poca distancia! Así que cuando se topen con el primer túnel sepan algo hermoso: ¡Están muy pero muy cerca! Eso por un lado, y por otro: tomen el camino alternativo, es mucho más seguro y siguiéndolo entran a Aguas Calientes sin ningún problema, ya estarán a poquísima distancia.
- Dejar las mochilas pesadas en el alojamiento de Cusco. Están totalmente acostumbrados a esta demanda de los turistas. Por ejemplo, en el hostel donde paré no me cobraron extra por este servicio. Llevar una mochila pequeña, liviana, para no padecer del viaje es esencial.
- Sumar un pilotín de lluvia entre nuestras mudas. Es habitual que llueva en en trayecto, más aún si hacen el treeking en enero, como nosotras, pues es un mes de lluvias. En Cusco se compran, regateando por 16 Soles (5 US$).
- Para este trayecto no es necesario ir con palos de treeking.
- Llevar agua, bloqueador solar y ropa en capas para poder ir adecuándonos al cambio del tiempo y al calor que podamos llegar a sentir.
- En nuestra experiencia, el repelente de insectos fue innecesario (¡Llevé dos en vano!).




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